
-Sabía que vendrías, pero no pensé que fuera tan pronto- dice el viejo Louis sin levantar la vista.
-Pues yo también pensé que sería mucho después, pero así es la vida, a veces todo se adelanta- contesta el recien llegado.
-Te he extrañado muchacho, desde que te fuiste no he podido tocar tan bien con nadie.
-Pues vengo preparado, si quieres tocamos un poco, por los viejos tiempos- le responde mientras saca de su estuche un saxofón dorado.
Una hemosa melodìa rompe el silencio, la conbinación de dos saxs, transporta a los que escuchan a una dimensión indescriptible, maravillosa; como si aquella música no fuera de este mundo. Cuando terminan nadie se atreve a emeitir sonido alguno. Los dos artistas se sientan justo a un costado del escenario que acaban de dejar a un lado.
Beben una copa para remojar la garganta seca por el esfuerzo de tocar.
-Y ¿qué haces aquí muchacho?.
-Aproveché que Los Saints son campeones para venir a visitarte y celebrar contigo. Además te lo había prometido, Tío Luois, ¿lo recuerdas?
-Claro que lo recuerdo, pero eso significa que ya no estás con tu familia...
-Así es...- por el rostro le rueda un lágrima de tristeza.
-Caray muchacho, creeme que hubiera preferido que este momento llegara mucho tiempo después... Sé que te amaban demasiado.
-Y yo a ellos... pero me queda un consuelo: que aunque ellos no me vean, los voy a estar cuidando siempre...
-Tienes razón, habìa olvidado esa parte- dice el viejo y suelta una sonora carcajada -siempre vas a estar con ellos, así es el amor mi querido Tobby, así es el amor.
-Pero, mi querido Tío Louis, siempre hay tiempo para una pieza más... por los Santos!!!...
-Por los Santos...!!!
Y de nuevo se funden en una bella melodía. En el escenario dos sombras negras se juntan para tocar música celestial, se juntan para tocar Jazz.
